Los dentistas recuerdan la estrecha relación entre la salud bucodental y la salud general.

26.11.2018

Las enfermedades bucodentales comparten factores de riesgo comunes con las enfermedades de salud general y muchos proceden del comportamiento y estilo de vida individual, como una dieta poco saludable, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y una higiene bucodental deficiente

«Pienso en mi boca, cuido mi salud». Un lema que recuerda la estrecha relación existente entre la salud oral y la salud general en todas las etapas de la vida. Las enfermedades bucodentales comparten factores de riesgo comunes con las enfermedades de salud general y muchos proceden del comportamiento y estilo de vida individual, como una dieta poco saludable, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y una higiene bucodental deficiente. Desde el Consejo General de Dentistas explicamos la importancia de una buena salud bucodental en las diferentes etapas de la vida.

Obesidad:

El Consejo General de Dentistas recuerda que seguir una dieta sana y equilibrada desde la infancia, baja en azúcar, sal, grasas, y alta en frutas y verduras, evitando el consumo de bebidas carbonatadas y las comidas entre horas, reduce las enfermedades bucodentales y contribuye a una buena salud general.

Asimismo, insiste en la importancia de las visitas periódicas al dentista y de mantener una adecuada higiene bucodental, cepillarse los dientes con pasta dentífrica fluorada, como mínimo, dos veces al día, y usar seda dental o cepillo interdental.

Salud oral y embarazo:

La salud oral y general de la mujer embarazada influyen directamente en la salud del bebé. Por eso es aconsejable que la mujer gestante acuda al dentista, quien le realizará una revisión y tratará cualquier problema bucodental. La prioridad es tomar las medidas necesarias para evitar la colonización de la cavidad oral por agentes cariogénicos primarios, especialmente el S. Mutans y el S. Sobrinus. Para prevenir la caries y la gingivitis propias de esta etapa es crucial realizar un minucioso cepillado dental con pasta fluorada al menos dos veces al día, además del uso del hilo dental o cepillos interproximales. Será el dentista quien determine si es necesario algún complemento adicional para una correcta higiene.

Los vómitos excesivos debidos a las náuseas matinales, así como los ácidos gástricos, pueden originar una pérdida de minerales de los dientes y favorecer la caries en la mujer embarazada. Ante esta situación, el dentista le aplicará flúor en los dientes o le recomendará utilizar un colutorio de flúor para prevenir este problema.

Salud oral en la infancia:

Se recomienda ir a la consulta del dentista a partir del primer año de vida para así detectar y prevenir patologías, caries tempranas y otras anomalías.

Hay que desterrar la creencia de que no hay que tratar las caries en los dientes de leche porque se van a caer, éstas deben ser tratadas porque pueden originar infecciones, provocar la pérdida del diente y crear problemas posteriores. Además, las bacterias de las caries de los dientes de leche pueden afectar a los dientes definitivos, produciendo caries también en estos. En las revisiones, el dentista decidirá si conviene aplicar selladores de resina o barniz de flúor para proteger los dientes.

Enfermedad cardiovascular:

En este sentido, la salud bucodental está directamente relacionada con la salud cardiovascular. Así, los pacientes que sufren enfermedades en las encías tienen entre un 25 y un 50% más probabilidades de padecer patologías cardiovasculares.

Esto se debe a la gran cantidad de bacterias que existen bajo la encía y que pueden pasar a la sangre y afectar a otras partes del organismo, aumentando el nivel de inflamación de todo el cuerpo. Un alto porcentaje de personas padecen enfermedades periodontales, como la gingivitis, de los cuales, de los cuales algunos acusan la enfermedad de forma grave.

Salud oral y diabetes:

La diabetes ha sido confirmada de manera inequívoca como factor de riesgo mayor para la enfermedad periodontal y el riesgo de periodontitis se multiplica por 3 en los pacientes diabéticos.

Pero la relación entre la salud de las encías y la diabetes es bidireccional. Por un lado, la enfermedad periodontal tiene influencia en la diabetes, empeorando su adecuado control. Varios estudios han indicado que las complicaciones de la diabetes tales como la retinopatía, la neuropatía diabética, la proteinuria o las complicaciones cardiovasculares, están íntimamente asociadas a la severidad de la periodontitis. Por otro lado, tanto la diabetes tipo 1 infantil, como la tipo 2 en adultos, empeoran el estado periodontal. En ambas patologías (periodontitis y diabetes) los procesos inflamatorios están aumentados y ello explica que se produzcan importantes alteraciones microvasculares que hacen que la presencia de uno de los dos afecte y empeore el cuadro de la otra enfermedad.

Salud oral en la tercera edad:

El 29% de las personas mayores de 65 años tienen problemas para masticar como consecuencia del estado de su boca. De media, cada adulto mayor español tiene 16 dientes afectados por la caries, de los cuales, 12 han sido extraídos. En esta etapa de la vida se producen muchos cambios en la cavidad oral que pueden originar problemas de salud. Por ejemplo, la disminución de saliva puede aumentar el riesgo de enfermedades bucodentales y las encías tienden a retraerse, dejando las raíces expuestas a un mayor riesgo de caries y patologías periodontales. Asimismo, a estas edades aumenta el riesgo de padecer cáncer oral, por lo que el dentista debe indicar cómo hacerse una autoexploración de la boca para detectar lesiones.

La caries dental es el proceso más frecuente de las 291 enfermedades más comunes en el mundo. Según el 'Atlas de la Salud Bucodental', la mayoría de los factores de riesgo que la producen son evitables, como la ingesta excesiva de azúcar.

Así, la reducción del ataque ácido del esmalte dental puede llevarse a cabo a través de una disminución de la ingesta azúcar, cuyo consumo mundial se ha triplicado en los últimos 50 años. «El consumo de azúcar altera los niveles de bacterias presentes en la boca, las cuales convierten el azúcar en ácido, desmineralizando el esmalte de los dientes. Los episodios repetidos de ingesta de azúcar durante todo el día aumentan la frecuencia de los ataques ácidos y el riesgo de desarrollar caries dental. Además, el consumo excesivo de azúcar se relaciona con el sobrepeso y obesidad, los cuales son factores de riesgo importantes para las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, entre otros», explica Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas. Si la caries no se trata, ésta alcanzará a la pulpa (nervio del diente), produciendo dolor. Además, una caries no tratada puede provocar infección en otros órganos del cuerpo (corazón, riñón...), y provocar la pérdida del diente. Por este motivo, se recomienda acudir a revisiones periódicas al dentista y así detectar de forma precoz la caries y otras patologías.

El consumo de azúcar altera los niveles de bacterias presentes en la boca, lo que convierte el azúcar en ácido que desmineraliza el esmalte de los dientes.

Para poner freno a esta creciente epidemia de caries y otras enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo diario de azúcares libres, así como garantizar un etiquetado de los alimentos transparente para el consumidor y proporcionar pautas de nutrición simplificadas, incluido el consumo de azúcar, para promover una alimentación saludable.

Según datos de la OMS, cada año mueren cerca de 2,8 millones de personas a nivel mundial a causa de la obesidad y el sobrepeso.

Directrices OMS

Las directrices de la OMS del 2015 recomiendan que la ingesta diaria de azúcares libres se limite a menos de 50 gramos, tanto en adultos como en niños. Una mayor reducción a 25 gramos aportaría beneficios adicionales y ayudaría a minimizar los riesgos para la salud (incluido el de caries dental) a lo largo de la vida.

En este sentido, el Consejo General de Dentistas recuerda que seguir una dieta sana y equilibrada desde la infancia, baja en azúcar, sal y grasas, y alta en frutas y verduras, evitando el consumo de bebidas carbonatadas y las comidas entre horas, reduce las enfermedades bucodentales y contribuye a una buena salud general. Asimismo, insiste en la importancia de cepillarse los dientes con pasta dentífrica fluorada, como mínimo, dos veces al día, y el uso de seda dental o cepillo interdental para mantener una buena higiene bucodental.